Debe entenderse como Responsabilidad Social Corporativa
(RSC), el compromiso voluntario,
desinteresado y continuo de las organizaciones para con la sociedad en la que
realizan su vida corporativa; el cual es distinto al que viene implícito en sus
actividades empresariales. La RSC no se circunscribe a un aspecto en
particular, sino que puede abarcar el social, el económico y el ambiental; y sus
labores van más allá de lo que establecen las leyes y normas.
Toda acción corporativa comunica, y toda
comunicación corporativa genera una imagen. Es inherente a la empresa definir qué rostro mostrar al público. Una
buena imagen sin duda ayudará a no tener
problemas o conflictos sociales, en el lugar en el cual desempeñan sus
actividades. Un mal manejo comunicacional puede convertirse en un búmeran que
generaría percepciones negativas difíciles de borrar.
Trabajar con criterios de RSC implica empezar
por casa. No puede nunca pretenderse hacer un plan “hacia afuera” cuando
internamente existen problemas laborales, económicos, ambientales o
comunicacionales. Solucionado el o los
conflictos internos, será más factible
el éxito de nuestra política de RSC.
Cuando una organización trabaja con criterios
de RSC, y maneja en forma adecuada el aspecto comunicacional, se generarán
apreciaciones e imágenes positivas de la empresa, incluso en aquellas personas
que no son clientes. No obstante, estamos hablando de comunicación, no de
publicidad, pues no se está “vendiendo” la empresa, ni sus productos.
Escrito
por: Hamer Arteaga Alvarado
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